Antes de fichar, miles de trabajadores de la Región de Murcia resuelven cada día la misma cuenta: cuánto tardan en llegar, qué medio tienen a mano y a qué hora pasa el último autobús de vuelta. Durante años se ha visto como un asunto personal de cada empleado, pero cada vez más empresas lo tratan como lo que realmente es: una variable que afecta a la puntualidad, a la cobertura de turnos y a la capacidad de contratar a personas que no tienen coche.
La movilidad laboral en la región tiene dos frentes especialmente sensibles. El primero es el acceso diario a polígonos industriales y parques empresariales situados fuera de los cascos urbanos. El segundo, menos visible, son los desplazamientos por trabajo: visitas a clientes, reuniones en otros municipios y conexiones con el aeropuerto de Corvera. Conviene analizarlos por separado, porque ni los problemas ni las respuestas son los mismos.
Por qué llegar al trabajo sigue dependiendo del coche en muchos polígonos murcianos
Los datos nacionales dibujan un punto de partida claro. Según un análisis de los microdatos de la encuesta ECEPOV del Instituto Nacional de Estadística, el 61,3% de los desplazamientos al trabajo o al centro de estudios en España se hace en coche particular. Caminar es la segunda opción, con el 17,1%, y el transporte público apenas llega al 12,5%.
En los polígonos esa dependencia se acentúa. La mayoría se desarrolló junto a las autovías, pensando en camiones y vehículos privados, y no en que alguien llegue a pie desde una parada de autobús. El Polígono Industrial Oeste, entre Murcia y Alcantarilla, es un buen ejemplo de cómo se ha intentado corregir. En diciembre de 2021 empezó a funcionar la línea 15 de Movibus, con seis paradas dentro del polígono en cada sentido, para dar servicio directo a una plantilla que la prensa regional cifraba entonces en unos 14.000 trabajadores.
Es un avance importante, pero una sola línea no puede cubrir la variedad de orígenes de quienes trabajan allí, repartidos entre Molina de Segura, las pedanías de Murcia o Cartagena. Tampoco el coche compartido se ha generalizado: la provincia de Murcia está entre las que más recurren a esta fórmula y, aun así, solo representa el 1,8% de los desplazamientos al trabajo y los estudios.
Para la empresa, el efecto es muy concreto. Cuando llegar depende de tener coche propio, el proceso de selección se estrecha, los retrasos se multiplican en cuanto hay una avería o un atasco y la rotación aumenta entre los perfiles con trayectos más largos.
Turnos fuera de horario: donde el transporte público no llega
El problema se agrava con los turnos. La industria agroalimentaria, la logística, las plantas de producción y los servicios que funcionan 24 horas tienen entradas a las seis de la mañana, salidas a las diez de la noche o jornadas de fin de semana. Son precisamente las franjas en las que el transporte público reduce frecuencias o deja de circular.
No existe una única solución, y lo sensato es combinar varias según el tamaño del problema:
- Ajustar horarios de entrada y salida para que coincidan con los servicios de autobús existentes, cuando la operativa lo permite.
- Organizar el coche compartido entre empleados que viven en la misma zona, con apoyo de la empresa para cuadrar los turnos.
- Contratar un autobús de empresa cuando hay decenas de personas con un origen y un horario comunes.
- Cubrir los huecos que no justifican un autobús: pocas personas, turnos que cambian cada semana o trayectos nocturnos en los que la seguridad pesa más.
Para ese último caso, el transporte de personal en vehículos con conductor, programado con antelación o solicitado en el momento, permite resolver tramos concretos sin montar una ruta fija. Tiene sentido, por ejemplo, para el turno de noche de un centro logístico o para los días en que un cambio de planificación deja a varios operarios sin forma de volver a casa.
La clave está en medir antes de decidir: cuántas personas se ven afectadas, en qué horarios y con qué frecuencia. Con esos datos es mucho más fácil saber qué parte del problema se resuelve reorganizando y qué parte necesita un servicio de transporte.
Visitas, clientes y vuelos desde Corvera
El segundo frente afecta a otros perfiles: comerciales, técnicos, directivos o equipos que reciben a clientes y proveedores de fuera. Aquí el punto de referencia es el Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, en Corvera, que cerró 2025 con unos 949.000 pasajeros.
La conexión con las ciudades ha mejorado. Desde el 15 de abril de 2026 hay autobús todos los días entre el aeropuerto, Murcia y Cartagena, con un billete de 1,85 euros y un trayecto de unos 30 minutos hasta la capital. Desde Murcia salen diez expediciones diarias: la primera a las 7:30 y la última a las 20:45.
Para un visitante ocasional es una opción razonable. Para un comercial con un vuelo a primera hora, un cliente que aterriza pasadas las once de la noche o un equipo que encadena reuniones en Murcia, Cartagena y Lorca el mismo día, el horario se queda corto. En muchas pymes la respuesta sigue siendo el coche particular con kilometraje, el taxi que adelanta el empleado o la factura suelta que llega a administración semanas después.
Ese modelo funciona mientras los desplazamientos son pocos, pero se vuelve difícil de controlar en cuanto crecen. Las soluciones de movilidad para empresas reúnen esos viajes en una única cuenta: los empleados solicitan el trayecto desde una app, la empresa fija límites por horario, importe o zona y el gasto llega en una factura centralizada. Cabify, por ejemplo, opera en Murcia y permite gestionar desde la misma plataforma los traslados al aeropuerto, las visitas a clientes o la llegada de invitados a un evento.
Cómo ordenar los desplazamientos en una pyme
No hace falta un gran proyecto para empezar. Una pyme murciana puede poner orden en pocas semanas siguiendo cuatro pasos:
- Hacer un mapa sencillo. Anotar desde dónde se desplaza cada empleado, en qué horario y con qué medio. Una hoja de cálculo con códigos postales y turnos basta para detectar los grupos con más dificultades.
- Separar lo habitual de lo puntual. El trayecto diario al centro de trabajo y los viajes por trabajo tienen costes, frecuencias y soluciones distintas.
- Escribir una política clara. Qué desplazamientos cubre la empresa, en qué horarios, con qué medio y quién los aprueba. Una página es suficiente si responde a esas preguntas.
- Centralizar el pago y revisar con datos. Reunir los gastos en un solo canal evita perseguir tickets y permite comprobar cada trimestre si la política funciona o necesita ajustes.
Una palanca más, no la única
La movilidad laboral en la Región de Murcia está cambiando. Las líneas de autobús hacia los polígonos y el refuerzo de la conexión con Corvera demuestran que el transporte público puede cubrir hoy más necesidades que hace unos años. Aun así, seguirá habiendo turnos, trayectos y viajes que queden fuera de su alcance.
Las empresas que mejor resuelven este reto no dependen de una sola medida. Combinan flexibilidad horaria, coche compartido, transporte colectivo y servicios de movilidad corporativa para cubrir los huecos que quedan. El resultado se nota en la puntualidad, en la facilidad para cubrir vacantes y en una plantilla que dedica menos energía a resolver cómo llegar al trabajo.
